Durante la creación en vivo Adele y Costanza crearán una instalación cara a cara con la obra de Amira, trabajando el mismo tema pero con su propio proceso creativo.

El Infierno dantiano: un viaje nítido, definido. Una sucesión de imágenes cambiantes. Escenarios solemnes llenos de detalles, dentro de los cuales se mueven multitud de sensaciones. Cada mínimo acontecimiento está contado a través de los ojos de un hombre que hace un viaje, y que te lleva con el. El mismo viaje que puede ser el de cada uno. Un recorrido casi obligatorio, dentro del cual adentrarnos para conocer lo intimo de nuestros miedos y poder volver a ver las estrellas.

La instalación Puerta del Infierno propone una experiencia para la persona que entra a disfrutar de la noche de creación. El espectador está casi obligado a pasar más allá de una pared roja, ingresando así a la atmosfera de la noche. Los nudos hechos en cada hilo por las dos creadoras, que viven el acto como un ritual, representan la culpabilidad. Cada nudo es un bloque, debido a las sensaciones que toman forma física en nuestros cuerpos, encima de la garganta, por algo hecho mal o nunca sacado. Los mismos pecados y las culpas de los protagonistas del Infierno de Dante Alighieri. Cada uno de nosotros se siente pecador. Pues los nudos están allí para ser desechos por quien quiera participar. Algunos nudos atrapan un trozo de carbón, el elemento protagonista del evento y medio de creación. 

Encima de la puerta de entrada una frase contraria a la de la verdadera puerta del Infernó de Dante: “Retened toda esperanza vosotros que entráis”

El contrario de: “Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate.” Inferno (III, 1-9)